Publicado el 04/06/2025 por Administrador
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La crisis humanitaria en Gaza ha alcanzado un nuevo punto crítico tras la decisión del gobierno israelí de suspender temporalmente el reparto de alimentos en la Franja, alegando “trabajos de renovación y mejoras operativas” en los centros de distribución. Esta interrupción se da en medio de una escalada de violencia que ha dejado al menos 80 palestinos muertos en los últimos días mientras esperaban ayuda humanitaria.
Los centros afectados son gestionados por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), una entidad respaldada por Israel y Estados Unidos que inició operaciones hace apenas una semana. En ese corto tiempo, según sus cifras, se han distribuido más de siete millones de comidas. Sin embargo, su funcionamiento ha sido duramente criticado por organismos internacionales, incluyendo la ONU, que los describe como peligrosos, militarizados y excluyentes respecto a las agencias tradicionales de asistencia.
Uno de los episodios más graves ocurrió el martes, cuando al menos 27 personas murieron en Rafah al ser alcanzadas por disparos mientras hacían fila para recibir alimentos. Testigos y personal médico han asegurado que las víctimas eran civiles desarmados, entre ellos mujeres y niños. Las fuerzas israelíes, por su parte, han justificado su accionar alegando que las rutas hacia los centros de ayuda son zonas de combate, lo que implica un acceso restringido y bajo condiciones de seguridad extremas.
La Fundación Humanitaria para Gaza anunció que este miércoles no se entregarán alimentos, aunque prometió reanudar las operaciones el jueves, tras supuestas mejoras en el sistema de distribución. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos advierten que la situación podría agravarse, al dejar a millones de personas sin acceso inmediato a comida.
El bloqueo total impuesto por Israel desde marzo ha impedido el ingreso de alimentos, medicinas y suministros esenciales. Según datos de Naciones Unidas, más de 2,1 millones de personas en Gaza se enfrentan al riesgo inminente de hambruna y al menos 66.000 niños padecen desnutrición severa.
Ante esta situación, el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para votar una nueva resolución que exige un alto el fuego inmediato y la entrada sin restricciones de ayuda humanitaria. La comunidad internacional ha intensificado sus llamados a Israel para que garantice la seguridad de los civiles y permita un flujo libre y eficaz de asistencia.
Mientras tanto, la suspensión del reparto de alimentos profundiza el drama de una población atrapada entre el fuego cruzado, el hambre y la incertidumbre. Las organizaciones humanitarias insisten: sin acceso seguro y sostenido a la ayuda, miles de vidas podrían perderse por causas completamente evitables.